5 de agosto de 2008. Hay dias en los que el desierto no quiere que des pedales, hoy ha sido el caso. Me he levantado a las 7:00 h, sabia que seria un dia duro, he desayunado y cuando estaba dispuesto a salir, a venido Anshiyo, un chino que trabaja para obras publicas, me dice que no puedo salir, hace mucho viento, te tirara de la bici, le digo que puede ser pero que debo hacerlo, no puedo perder dias, se lleva su dedo indice a la cabeza y lo hace girar, quizas tenga razon. En un trayecto de 12 km, he acabado en el suelo en tres ocasiones, me he dicho no habra una cuarta, estaba confundido. El viento soplaba de costado, de izquiera a derecha, con una virulencia nunca vista por mis ojos, me desplazaba de la carretera, circulaba por el medio del carril y me llevaba hasta el arcen, la salida a la cuneta es muy peligrosa, las carreteras estan construidas con una altura de 2 o 3 metros, asi evitan que el desierto se las coma, hacia frio, estaba helado, el viento arrastraba tierra y piedras que se clavaban en mi, estaba tapado hasta las orejas, daba lo mismo. Tras la tercera caida, pongo pie en tierra y digo, se ha terminado, apenas soy capaz de mantener el equilibrio, miro el cuentakilometros, no esta en su sitio, lo busco desesperado, momentos de agonia, recorro un radio de 25 metros, segun la direccion del viento, no lo encuentro, pienso, lo he perdido en la anterior caida, monto en leon y media uelta, a los 100 metros estaba en el suelo, esta vez me he hecho dano. Grito de dolor, rabia, desesperacion, impotencia, decido continuar la busqueda andando, el viento casi me vuelve a tirar, dudo que hacer pero a los 200 mt aparece en la cuneta, doy gracias. He parado a un camion, me ha llevado unos 120 km, total, he recorrido 58 km, 20.01 km/h, 966 mt desnivel, llegando a los 10.000 km. Etapa dedicada a los camioneros que me han rescatado, hoy he vuelto a sufrir y manana no pinta mucho mejor.